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Las exportaciones en contexto
Juan Manuel Villasuso
A
mediados de los años 80, cuando se inició el llamado
“modelo de promoción de exportaciones”, se señaló
que Costa Rica necesitaba un cambio en su estrategia de desarrollo
porque el mercado interno no era suficientemente grande y dinámico
para sustentar el aumento de la producción y del empleo que
el país requería.
Los números respaldaban ese planteamiento
y el entorno internacional, cada vez más globalizado, indicaba
que, efectivamente, era imprescindible buscar nuevas fórmulas
de inserción en los mercados mundiales. El histórico
comercio del café, el banano y el azúcar ya no era
suficiente. Se hacía imperativo conquistar mercados, y para
ello resultaba forzoso alcanzar mayores niveles de eficiencia y
competitividad.
Han transcurrido más de dos décadas
desde que se puso en marcha la estrategia de apertura comercial
y se ha logrado, entre otras cosas, incrementar de manera significativa
el valor de las exportaciones y la variedad de productos que colocamos
en el exterior.
El presidente Arias ha señalado que “la
diversificación de nuestra producción exportable y
de nuestros mercados comerciales ha sido uno de los más grandes
éxitos de la política pública costarricense
de las últimas dos décadas”. (La Nación,
9 de julio de 2006).
Sin embargo, el aumento de las exportaciones no
debe ensalzarse y glorificarse a la ligera. Por el contrario, los
datos del comercio internacional merecen analizarse en forma integral,
como componentes que son de la balanza de bienes y servicios y de
la totalidad del sector externo de la economía.
Ese examen riguroso de las estadísticas
exportadoras no debe hacerse con el propósito de deslucir
lo positivo de lo logrado ni para renegar de los nuevos mercados.
Tampoco debe hacerse para plantear el regreso a modelos que perdieron
vigencia o para proponer idílicas opciones autárquicas.
Debe efectuarse con el fin de evaluar si el camino
recorrido hasta ahora ha sido el más adecuado, si es el que
conviene seguir transitando en el futuro o si, por el contrario,
es necesario hacer ajustes y considerar nuevas orientaciones.
Cuatro referencias cuantitativas para visualizar
la necesidad del análisis contextual de las exportaciones.
• En los últimos 14 años, las
exportaciones costarricenses se triplicaron, pero las importaciones
se cuadruplicaron, con lo cual el déficit de balanza comercial
se multiplicó por 12, pasando de $234 millones en 1992 a
$2.797 millones en 2005.
• El saldo comercial de Costa Rica con países
con los que hemos firmado tratados de libre comercio es negativo
y se ha venido incrementando. El año pasado el déficit
con esas naciones alcanzó $295 millones.
• El número de empresas exportadoras
en 2005 fue de 2.887, alrededor de un 3% del total existente en
el país. El 90% de las exportaciones lo realizaron tan solo
200 firmas (6,9%). Un 77,4% de las compañías (2.234)
exportó menos de medio millón de dólares. •
En la última década las exportaciones del sector agropecuario
han mostrado una caída, al igual que la maquila. El aumento
de las ventas en el exterior del sector industrial ha sido insignificante.
Únicamente las exportaciones provenientes de la inversión
extranjera de las zonas francas han experimentado un rápido
crecimiento.
Estas cuatro referencias ponen en evidencia que
no solo luces hay en el sector externo de la economía costarricense;
también existen sombras que deben ser apropiadamente reconocidas
y evaluadas.
*Tomado de La República (04/08/06)
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