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Reestructuración de Telecomunicaciones
La adecuada estructuración de las organizaciones
conlleva la evaluación y planificación de los cambios
organizacionales, con la finalidad de mejorar su productividad,
adaptarse al entorno y reducir costos, entre otros, lo que a su
vez tiene como fundamento lograr alcanzar las expectativas de los
clientes y mejorar la competitividad de la empresa. Sin embargo,
el ICE deja de lado este conocimiento y realiza una reorganización
total del Sector de Telecomunicaciones, situación que llevó
el colapso de la estructura productiva, con los efectos que tiene
en los precios, calidad y tiempo de entrega de los servicios. Si
la administración del ICE hubiese echado mano solo al teorema
básico de Pareto, podría haber focalizado su accionar
hacia los problemas o disfuncionalidades esenciales (v.g. Planificación)
de su estructura y esto podría haber generado efectos positivos
visibles, en lugar de la antojadiza e incierta reorganización
actual.
En este sentido, el SIICE ha sido responsable al
denunciar la forma y efectos de la reestructuración, acción
que se ha visto respaldada recientemente por los informes que han
generado otras organizaciones laborales ante el Comité Mixto
de Relaciones Laborales, así como por el documento emitido
por la Contraloría General de la República, la cual
señala en oficio CGR – INFORME DFOE-ED-16-2007, que
indica que los procesos de la estructura de telecomunicaciones “muestran
importantes debilidades o ausencia de procesos”; situación
que no es de extrañar por cuanto la reestructuración
en cuestión fue gestada en forma inversa o sea primero la
estructura, luego funciones y después procesos, y no en su
sentido racional (primero procesos, luego funciones y después
estructura), con las consecuencias que se han señalado en
cuanto a una mayor burocratización de la estructura y lo
que esto implica en términos administrativos, económicos
y políticos.
En general la reestructuración de telecomunicaciones
es un ejemplo de cómo no se debe hacer una reorganización,
ya que se obvian elementos esenciales como la administración
del cambio, estudio de procesos, los principios de idoneidad y selección
del personal, entre otros, lo cual ha generado un clima de desmotivación,
además del incremento constante del descrédito tanto
hacia la estructura, como a sus dirigentes.
Lo ocurrido en el Sector de Telecomunicaciones se puede describir
con mayor claridad con las palabras del insigne Cayo Petronio durante
el Imperio Romano cuando expresó:
“Nos preparábamos a fondo para
cumplir con nuestro deber, pero parecía que siempre que empezábamos
a formar equipos nos reorganizaban. Aprendí más tarde
que tenemos la tendencia a enfrentarnos a cualquier situación
nueva a base de reorganizaciones; y es un método maravilloso
para dar una impresión de progreso, o en realidad se produce
confusión, ineficiencia y desmoralización.”
Ante esta situación la pregunta que nos
hacemos los ICEístas es ¿quién asumirá
la factura de esta tan costosa “impresión de progreso”?
¿El Subgerente de Telecomunicaciones? ¿El Presidente
Ejecutivo secundado por los directores del Consejo, o ambas partes?
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