Continuamos con la serie de comunicados sobre temas de interés y actualidad para la familia del Grupo ICE, en el cual mencionamos el sistema de subsidios que dificulta o bien no permite la validez de las comparaciones con otros países de latinoamérica.

Es importante primero mencionar que algunos países latinoamericanos tienen un sistema de subsidios que dificulta o bien no permite la validez de las comparaciones porque no se sabe el valor real de sus tarifas eléctricas, como por ejemplo los casos de Argentina, Venezuela, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Honduras, etc., que han mantenido valores irreales y desactualizados de las tarifas por muchos años (“Energy Subsidies in Latin America and the Caribbean: Stocktaking and Policy Challenges” de Di Bella, Norton y otros autores).
Obsérvese también la magnitud de los subsidios en la producción eléctrica en países como EEUU, que dificultan aún más las comparaciones de los precios de la electricidad.

![]()
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que las estructuras tarifarias son complejas, que abarcan varios sectores como los residenciales, industriales, comerciales, etc. Y que dentro de ellos hay varias categorías y subdivisiones, ya que en cada uno de ellos la situación puede variar por efectos de las políticas tarifarias de cada país, de manera que algunos segmentos tienen precios más altos y otros más bajos, según los sectores que se quieren estimular.
Analizaremos en este espacio algunos datos de principios de 2015 del CIER (Comisión de Integración Energética Regional), entidad que comprende la mayoría de las empresas eléctricas de América Latina, aunque haciendo la salvedad que para esa fecha faltaban de aplicarse algunas rebajas en las tarifas de Costa Rica que se han dado desde mediados del 2014 hasta la fecha y que por tanto implican un mejor panorama. Así en efecto, según datos que resultan de las resoluciones de la ARESEP, desde mitad del 2014 hasta finales del 2015, las tarifas eléctricas disminuyeron en Costa Rica en promedio un 15% para el sector industrial y un 8% para el sector residencial, llevando los valores a precios del 2012-2013, lo que nos permite tener una mejor posición a nivel latinoamericano.
Para el caso del sector industrial de Costa Rica, los datos de la CIER de 2015 muestran que las tarifas para los sectores de menores consumos están cercanos al promedio latinoamericano, pero los segmentos con los consumos eléctrico más altos tienen tarifas más bajas que el promedio en relación a las de otros países de Latinoamérica. A esto se suma que, a partir del 1 de enero de 2016, para clientes de media tensión, industrias de tipo electro intensivas, que mantengan altos consumos sostenidos de un millón de kWh/mes con 2 MW de potencia, se aprobó una tarifa especial promedio de $0.10/kWh que será financiada con los ingresos de exportación de electricidad del ICE, que dejan a este tipo de industrias de altos consumos en una excelente posición a nivel internacional.
Para el caso residencial, CIER muestra que las tarifas de menores consumos hasta 200 kW son menores que el promedio latinoamericano y las de consumos residenciales altos son mayores, lo cual es consistente con una política tarifaria de solidaridad social con las clases de menores recursos. En los mismos estudios, el sector comercial se ubica en el promedio latinoamericano. Esta información es consistente con los resultados del informe del “Estado de la Nación” de 2014.
Otras fuentes como la Osinergmin, el “Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería” del Perú, confirman la información anterior al ubicar en el 2014 las tarifas industriales de Costa Rica por debajo del promedio latinoamericano, siendo las más altas las de México, El Salvador, Guatemala, Panamá, Uruguay, Colombia y Chile.

Con respecto a Centroamérica, se presenta una situación muy particular. Aunque en Costa Rica ha habido importantes disminuciones en las tarifas eléctricas en el último año y medio, también los demás países han bajado sus tarifas (CEPAL, junio 2015), ubicándonos temporalmente en el promedio centroamericano. La razón de ello es que los otros países tienen un altísimo componente térmico en su generación, mayor al 50% en la mayoría de los países, y al darse una importante rebaja en los precios del petróleo, lógicamente esto produce una disminución en las tarifas eléctricas, pero esta situación es coyuntural y temporal, mientras los precios del petróleo se mantengan bajos. Esta situación particular y transitoria de los precios internacionales del petróleo lleva a hechos irónicos, como que en estos momentos en Costa Rica resulta más barato producir electricidad con bunker que la que produce el sector privado bajo la ley 7200, aunque los contratos firmados impiden dejar de comprarles.
Hay que agregarle a lo indicado anteriormente los altos subsidios que se dan en los países centroamericanos, que distorsionan las comparaciones, subsidios que se aplican no solo a la electricidad en sí, sino también a los combustibles para producirla. Para el caso de Guatemala, hay un elemento adicional, la generación con base al carbón, barata pero altamente contaminante, inviable en el caso de un país como Costa Rica que sigue una política verde.
En los siguientes comunicados continuaremos con el análisis.
SIICE
“Responsabilidad y presencia en la vida nacional”




